CORAL POLIFÓNICA GIJONESA
Recortes de Prensa
El Comercio - 29 de Julio de 2007

'Tosca' en escenario real
La representación de la ópera de Puccini en la Universidad Laboral triunfa, en una noche fría, pese a que la amplificación del sonido fue escasa en algunos momentos

Texto: M.F.A. / M.A.

Luis Moya diseñó una escenografía perfecta sin pretenderlo. El arquitecto artífice de la Universidad Laboral quizá nunca pensó que su magno edificio podría transformarse en la iglesia de Santa Andrea del Valle, en el palacio de Farnese y el castillo de San Angelo. En esos escenarios se desarrollan los tres actos de 'Tosca', la ópera de Giacomo Puccini que ayer disfrutaron y gozaron al aire libre las 2.700 personas que se dieron cita en un patio de inspiración italiana de dimensiones similares a la plaza de San Marcos de Venecia-el de la Laboral- que sonó a música celestial. No imaginaba Moya que sus columnas iluminadas podrían ser la mejor de las tramoyas, que las vidrieras de la iglesia podrían traslucir el color con el que teñir un aria, que la torre iba a ser parte de una historia de amor y celos.

'Tosca' llegó a la Universidad Laboral de noche, cuando la luz natural permitió iluminar la fachada de iglesia para convertirla en el escenario de lujo. Poco atrezzo hizo falta sobre las improvisadas tablas para trasladar al público a la Roma de 1800. Un reclinatorio, un caballete y un banco son más que suficiente para dar inicio a una historia que tiene como protagonistas a un pintor, Mario Cavaradossi, y una actriz y cantante de nombre Floria Tosca. El tenor Eduardo Villa y la soprano Tatiana Anisimova, muy bien, fueron los encargados de darles vida de forma brillante con la voz amplificada con micros y el perfecto acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de Provdiv bajo la dirección de Mariano Rivas. Ellos y el resto del elenco, que completan Anooshah Golesorkhi, Ingo Anders y William Wilson.

La amplificación del sonido fue desigual en el patio de la Laboral: los fallos de la megafonía en algunos momentos se dejaron sentir en la parte trasera del aforo, mientras en el centro el resultado podría calificarse de perfecto. Todo ello en una noche muy fría que no permitía la manga corta. El ambiente es espectacular, porque la imagen del patio repleto de público y la portada de la iglesia transformada en escenario de ópera dan una nueva dimensión al inmenso edificio. Desde la parte más próxima al escenario se observan mejor los gestos y movimientos de los cantantes, pero, sin embargo, desde el fondo del patio, desde una distancia que es necesariamente grande conforme a las dimensiones del inmueble, se contempla una perspectiva global de lo que supone todo el decorado. Porque en realidad toda la Laboral se transforma en teatro para escuchar la música que compuso Puccini y la historia cuyo libreto firman Giuseppe Giacosa y Luigi Illica.

Sobre los balcones

El decorado de piedra caliza y columnas de mármol se sirve de la iluminación para trasladar a quien escucha y mira a ese pasado italiano. Sobre los balcones se instalan los focos que van tiñendo de rosa, de morado o de amarillo las escenas; en lo más alto de la iglesia, se colocan también puntos de luz con los que dar color a la noche. Al fondo del patio, un enorme cañón, y sobre el escenario, más puntos que riegan en azules y rojos el improvisado escenario.

Pero no sólo el exterior de la iglesia se transforma por obra y arte de la luz en el lugar donde viven su drama la cantante y el pintor, sino que también el interior del templo es pieza clave. Las inmensas puertas de madera que dan acceso al mismo adquieren un protagonismo especial en una función en la que las cristaleras de ambos lados de la iglesia se van tiñendo de azul o naranja para retratar diferentes ambientes. Esas enormes puertas se abren y cierran para dar entrada a los personajes, y también para permitir que salgan del interior los niños del coro infantil de la Polifónica Gijonesa, que abarrotan por completo en el primer acto un escenario inmenso. Junto a ellos, el Coro Opera Classica Europa y de la Orquesta Sinfónica de Gijón.

La orquesta

Con buenos cantantes, y con una estupenda orquesta haciendo sonar las notas de Puccini, se sirve el espectáculo, en el que los músicos están colocados en primera fila del patio y al mismo nivel que el público. Están bajo el escenario, situado a una altura que permite una buena visión de la mayoría del público. Allí se desarrolló la primera experiencia operística de la Universidad Laboral, una cita que el director gijonés Mariano Rivas quiere repetir. A juzgar por su entusiasmo en la dirección de los músicos, se volverá a ver otra noche de verano con la lírica como protagonista.

Son tres actos los que narran una historia con ciertos tintes políticos ambientada en la invasión napoleónica de Italia. Arranca en la iglesia en la que se refugia Angelotti, ex cónsul de la República de Roma huido de la prisión. Allí aparecen en escena el pintor, el sacristán, la propia Tosca y comienza el enredo. Al final de este primer acto, destaca sobremanera la interpretación del barítono Anooshah Golsorkhi, en el papel de Scarpia.

El segundo acto se traslada a un palacio, ambientado en Gijón con unas mesas y sillas y algún candelabro. Allí el drama se complica, llegan la tortura, las confesiones, las acusaciones de traición, las lágrimas y los ruegos. Llega la tragedia con una Tosca capaz de apuñalar a su enemigo. Claro que el auténtico dramón llega en el tercer acto, el más corto de todos, y en el que se desata un final apoteósico repleto de dolor y muerte. Opina


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Última modificación: 1 de Agosto de 2007 - 00:57:58