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CORAL
POLIFÓNICA
GIJONESA
Recortes de Prensa |
El Comercio - 29 de Enero de 2003 |
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El músico ovetense Joaquín Valdeón toma el testigo de la Coral Polifónica. Su meta, renovar y ampliar la formación
Texto: P. Alvear
Foto: J. Díaz La Coral Polifónica Gijonesa 'Anselmo Solar' comienza una nueva etapa de su historia bajo la dirección del músico ovetense Joaquín Valdeón. El maestro coge el testigo del coro, creado en 1949. Su principal objetivo es «hacer crecer» a la formación, que desde hace sesenta años es uno de los pilares de la vida musical asturiana. El pasado lunes, Valdeón dirigió el primero de los ensayos de la agrupación. ![]() -Entre más de una veintena de candidatos, los integrantes del coro le han elegido a usted director por unanimidad. -Sí. Significa un paso muy importante para mi carrera y para la trayectoria del coro. Si la Polifónica no tuviera la proyección con la que cuenta a sus espaldas, no me hubiera presentado como candidato. -¿Cómo definiría a la formación? -Es algo más que un coro. Pero de lo que se trata es de que yo le sirva como director. No obstante, creo que soy la persona idónea. -¿Es un gran reto para usted esta nueva etapa? -Es un reto artístico de primera categoría. -Sin embargo, la polifónica ha estado estancada en los último tiempos. -El nivel coral en España ha crecido y ahora se demanda una mayor agilidad. Eso implica que, además de tener que trabajar con rapidez, sin perder nunca la calidad, haya que afrontar obras y estilos diferentes. -¿El coro debe ser parte importante de la vida musical asturiana? -Sí. Me gustaría, por ello, que la Polifónica estrechara lazos con el teatro Jovellanos y que colaborara con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. Hay que tener en cuenta que estamos hablando del coro más importante de la ciudad de Gijón, con una trayectoria dilatada en el tiempo, además de ser el de mayor tamaño de la región. Nuevas metas -¿Qué programas abordará? -Por un lado, quisiera trabajar en proyectos sinfónico-corales, sin dejar de lado la polifonía, que es una de las bases de cualquier coro. -Esta agrupación había centrado su repertorio en temas asturianos. -Creo que el repertorio del coro, por lo que he visto, es bastante heterogéneo. Está claro que mi línea de trabajo está unida a la música clásica, pero ello no quiere decir que vayamos a arrinconar a la buena música asturiana. -¿Qué política quiere llevar a cabo? -Una política de estrenos y de no repetir el programa asturiano, sino ampliarlo con estrenos absolutos. Ahora mismo cuento con obras de compositores jóvenes y, si el tiempo lo permite, las interpretaremos. Es importante buscar un equilibrio. -¿Dónde quiere llegar? -Los directores trabajamos sin limitaciones artísticas. Hay que hacer las cosas con seriedad y modestia, porque el músico está en contínuo aprendizaje. Yo mismo no soy el mismo que hace diez años y espero no ser igual dentro de otros diez. -¿Va a introducir variaciones entre los componentes del coro? -Aterricé hace dos días y todavía estoy estudiando el panorama. El coro tiene entre unas cincuenta y sesenta personas y me gustaría ampliar su número, para abordar obras corales de mayor compromiso. -¿Cómo están las voces del coro? -Es una agrupación que tiene la ventaja de estar muy compenetrada, muy hecha, y ser muy madura musicalmente. Con el tiempo, creo que es importante interpretar temas más contemporáneos. -¿Aunque usted es un músico acreditado, tiene alguna inseguridad a la hora de afrontar este nuevo trabajo? -En absoluto. Insisto en que si no creyese que soy la persona adecuada, no me hubiera presentado. En estos últimos cinco años he abordado numerosos proyectos sinfónicos-corales y he realizado estrenos en España. Todos los conciertos han cosechado el éxito del público y de la crítica. Considero que estamos en un punto de partida muy bueno, en el que se conjuga mi trayectoria profesional con las expectativas del coro. -¿Cuándo será su estreno oficial como director de la Polifónica? -El 15 de febrero, en las Jornadas de Piano Ciudad de Oviedo. Interpretaremos la segunda sinfonía de Schostakovich. Si queremos seguir vivos, debemos estar ahí. |