CORAL POLIFÓNICA GIJONESA
Recortes de Prensa
El Comercio - 3 de Mayo de 2002

Un gran concierto de la Coral Polifónica

Texto: Gervasio Frayón

Los espectadores premiaron el virtuosismo de sus interpretaciones. Volvía a presentarse ante su público, el gijonés por supuesto, la Coral Polifónica Gijonesa «Anselmo Solar», después del notable éxito del concierto de Semana Santa, y esta vez en un teatro Jovellanos abarrotado de entusiastas admiradores, ya que estaba especialmente dedicado a sus socios, con entrada abierta al público que había decidido recibir la primavera con música ¡y qué música señores!...

Una vez más la Polifónica siempre esperada y bien recibida donde quiera que actúa dado su bien ganado prestigio a través de más de medio siglo, presentaba en esta ocasión un sugestivo programa dividido en dos partes. La primera, con claro dominio de la música renacentista, época dorada de la polifonía coral donde obras de elevado grado de dificultad como Sfogaba con la Stelle de C. Monteverdi, con voces excepcionalmente armonizadas, De los álamos vengo de J. Vázquez y ¡Ay Jhesús qué mal fraile!, anónimo del siglo XVI, desbordaron todas las previsiones de una magistral interpretación por parte de una coral que bajo la mágica dirección de Luis Gutiérrez Arias, se superaba en cada una de las obras que iban desgranando para regalar los oídos de un millar de espectadores que estaban entregados en cuerpo y alma a un coro que superaba las cotas del virtuosismo.

Hay que resaltar que los ensimismados espectadores no abandonaron sus butacas en el descanso previo a la segunda parte, quizá temerosos de perderse alguna de las geniales interpretaciones que les aguardaban con obras ya más actuales, donde los Ojos claros serenos, de E. Grau, insuperables, el Morito Petitón de N. Lacien, toda una agradable sorpresa para los aficionados por su colorido y complejidad de voces fueron un preámbulo para una Canción negra de Montsalvatge, capaz de transportar a los espectadores a un mundo de poesía y sentimiento que con Dolor una de las mejores composiciones del asturiano universal Pedro Braña, de quien la Coral Polifónica Gijonesa se está revelando como su más fiel intérprete en el ámbito polifónico, para concluir con Tres canciones asturianas y Vaqueira de los maestros García Abril y Ruiz de la Peña, de los que Luis Gutiérrez Arias supo elevar a la categoría de obras maestras sin perder por ello su esencia asturiana, y que el público entendió rápidamente con sus incesantes ¡bravos!, y consecuentes e intensos aplausos, lo que motivó que por tres veces hubo que complacer a los asistentes con sendas propinas, que unidas a las dieciocho obras del programa convirtieron el escenario del teatro Jovellanos en un coliseo de la buena música, del que hacía tiempo no disfrutábamos.

Si los clásicos estarían orgullosos de esta interpretación de La Polifónica, no lo estarán menos nuestros compositores autóctonos, ya que resulta pero que muy difícil superar esta actuación primaveral a la que seguirán una larga serie de conciertos, dado que sabemos de los múltiples compromisos, lógicos por cierto, que la Coral Polifónica Gijonesa «Anselmo Solar» tiene programados tanto dentro como fuera de los límites regionales donde el alto grado de perfección logrado por su director en los últimos años la han convertido en La Voz de Gijón, y orgullosos debemos estar de que su música, nuestra música, que merced a su esfuerzo y elevado nivel musical la convierte en una obra de arte de muy difícil superación que nos lleva a sentir fervientes deseos de volverles a escuchar. Nuestra más sincera enhorabuena a todos los intérpretes y por supuesto a su director. Una vez más Gijón ha sabido reconocer el arte de la Polifónica con sus interminables aplausos y alabanzas.


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