CORAL POLIFÓNICA GIJONESA
Recortes de Prensa
El Comercio - 20 de Diciembre de 1998

Luis Gutiérrez Arias, la pasión coral
Ramón G.-Avello
Hay personas sobre las que se coinciden unánimemente. Fulano es un sabio, perengano es un ignorante y zutano es un bicho. En el otro extremo, existen otras personas con una imagen fuertemente bipolarizada. Por ejemplo, cuando de un mismo individuo unos dicen que es un cordero, y otros que es un lobo.

En el caso de Luis Gutiérrez Arias, director de la Coral Polifónica Gijonesa «Anselmo Solar», la gente que le conoce y que ha seguido su trayectoria musical, coincide en un punto. Es un músico notable y un excelente director de coro. Sin embargo, las opiniones sobre su carácter y forma de ser, son discrepantes. Sí, para muchos de los antiguos miembros del Coro Universitario de Oviedo, Luis es una persona comunicativa, generosa, inquieta, carismática como director y completamente entregado al grupo. En el otro platillo de la balanza, en el que se colocarían algunas opiniones, tanto de personas con un peso específico en la gestión de las actividades culturales como de otros músicos, reconociéndole estos su valía musical, opinarían que Gutiérrez Arias es un hombre conflictivo, orgulloso hasta la soberbia, inflexible y resentido.

Ante opiniones extremadas, no existen puntos medios. Personalmente, después de charlar cordialmente con Luis para la redacción de este artículo, extraje tres conclusiones. La primera, que posee un dominio absoluto de las imágenes sonoras contenidas en los signos de una partitura. En otras palabras, es un director nato para quien la realidad sonora, es decir lo que se oye, debe intentar ser el resultado de esa imagen ideal que él tiene en su mente. La segunda, que Luis no es un hombre político. Si, por coger un ejemplo hipotético, el señor Rockefeller Júnior le invitase a cantar con su coro en una convención de financieros para que les amenizase, después de una comida, la sobremesa, es muy probable que Luis dijese que no. Entre otras cosas porque él cree que cuatro compases de Monteverdi, de Brahms o de Poulenc valen más que las copas y puros de cuarenta potentados. La tercera conclusión, es que Luis es un músico de ilusiones sentidas y compartidas. Y que desde hace algo más de tres años, su última ilusión tiene un nombre: Coral Polifónica Gijonesa «Anselmo Solar».

Luis Gutiérrez Arias nació en Oviedo, en 1944. Sus padres, muy aficionados a la música, inculcaron a los tres hijos esta afición. Luis estudia en el Conservatorio de Oviedo; es un estudiante díscolo y rebelde, al que le hiere el contraste entre la realidad de una educación musical que considera obsoleta y el ideal al que aspira. Cuando con dieciocho años está en sexto curso de piano, por unas cuestiones que no vienen al caso, deja el Conservatorio y se centra en los estudios de Ingeniería. A los veinte años, intuye que su vocación y futura profesión no está en el mundo de los motores y la técnica, sino en la música. Termina en breve tiempo la carrera de piano en Oviedo y amplía durante tres años estudios musicales en Síena y Roma. Dirección Orquestal y Coral, Técnica Vocal, Instrumentación y Orquestación con los maestros Franco Ferrara, Kirchner, Antonelli y Dallapicola. Durante estos años de formación italiana, fue en Roma asistente de M. Antonelli en la dirección de la Orquesta y Coros de la RAI.

Entre la dirección orquestal y la dirección coral, Luis se decantó por la última. Para él, la plenitud y el misterio de un mismo acorde dado por instrumentos o por un coro, no es equiparable. Entre un do mayor tocado por los mejores instrumentistas del mundo y un do mayor entonado por tres o cuatro voces bien afinadas, se queda con lo último. A finales de la década de los sesenta, Luis Gutiérrez Arias vuelve a Oviedo, para poner en marcha una serie de proyectos corales entre los que figuraba la formación de un coro en la Universidad de Oviedo. El Coro Universitario de Oviedo fue no sólo un proyecto, sino una hermosa realidad coral a la que Luis dedicó diecisiete años de su vida. Desde 1967 hasta 1983.

El Coro Universitario bajo la dirección de Luis, cumplió una serie de funciones que es de justicia reconocer. En primer lugar fue un vivero de vocaciones e inquietudes musicales proyectadas en líneas muy variadas, algunas tangenciales al canto -caso de Emilio Sagi, orientado hacia la dirección escénica de espectáculos líricos- otras, por ejemplo Belén Genicio o Miguel Angel Zapater, directamente incardinadas en la música vocal. En segundo lugar, introdujo un repertorio coral, en aquellos años no voy a decir insólito, pero sí infrecuente en España. Obras de Guerrero, Morales, Monteverdi, Poulenc, Mompoti y de otros polifonistas del renacimiento, primer barroco y contemporáneos que hoy figuran con relativa asiduidad en los recitales corales pero que hace veinticinco años apenas se tocaban, eran el pan de cada día en el quehacer coral del Universitario. En tercer lugar, alcanzó unas cimas de calidad verdaderamente excepcionales en un coro de aficionados, y única en un coro universitario. Se grabaron discos, uno de ellos, con el Gloria de Vivaldi, En 1983, se le encarga a Luis Gutiérrez Arias la formación del Coro de la Fundación Príncipe de Asturias. Al año, sus Proyectos de repertorio; música universal, selección rigurosa de las obras, sobre todo respecto a la música asturiana, buscando sobre todo la calidad- no coinciden con las ideas de los patrocinadores de la Fundación. Otras asociaciones por él fundadas y dirigidas como el Coro y Orquesta de Cámara o la Capilla Clásica, no cuentan con el apoyo que él espera. Su labor como director coral y orquestal se va «guadianizando», hasta que decide abandonar toda actividad coral. Se dedica a la enseñanza como profesor del Conservatorio de Gijón, hasta que en 1995 Jorge Cuyás, presidente entonces de la Polifónica Gijonesa, le llamó para proponerle la dirección de la coral. Luis al principio se mostró reacio. Sin embargo, realiza algunas pruebas con los coristas y se encuentra con un grupo de una gran riqueza humana y con grandes posibilidades musicales que le hace retomar la actividad coral. Hoy está encantado.

Aspiraciones y cincuentenario

Como director coral, Luis cree que hay aspectos musicales como la afinación, el tiempo, la cohesión polifónica que, aunque difíciles, se adquieren de una forma rápida. Sin embargo, la personalidad vocal peculiar de un coro, la expresividad y los valores interpretativos, son mucho más complejos de conseguir. Requieren esfuerzo -él es inflexible con los horarios de ensayos-, ejercicios vocales, familiarizarse con un repertorio y entregarse, a la hora de cantar, a la voluntad del director. Luis opina que es en el repertorio romántico, en los lieders de Schubert y Brahms, en donde se refleja mejor esa personalidad que busca en el coro. La meta que la Coral Polifónica quiere alcanzar es muy concreta. Consolidar un gran coro en Gijón, que cante un repertorio universal, incluyendo, por supuesto, determinadas joyas de la polifonía asturiana, y que sea un coro que además de cantar «a capella», participe en los repertorios sinfónico-corales. Para ello, junto con los coristas y el director colaboran, codo con codo, la junta directiva de la Polifónica, presidida por Pedro Niembro.

Pedro Niembro ya tiene ultimados todos los actos que se celebrarán a partir del próximo febrero. Entre ellos, varias exposiciones, una sobre filatelia musical, sobre instrumentos y sobre trofeos, homenajes a los socios y a los componentes, presentación del libro de Leopoldo Rodero sobre la Coral Polifónica y, en junio de 1999, un concierto de la Polifónica con la OSPA en la que se interpretará la Misa de Gloria, de Puccini.


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