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TEATRO JOVELLANOS Paseo de Begoña, s/n Tlf: 5172409 Horario de taquilla de Lunes a Domingos: 12:00 a 14:00 h. 17:30 a 20:30 h. Las entradas estarán disponibles 7 días antes de cada actividad
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Reseña Histórica
En el verano de 1899 se inaugura en Gijón el Teatro Dindurra, obra del arquitecto Mariano Marín promovida por D. Manuel Sánchez Dindurra, empresario que gestiona también en aquella época la Plaza de Toros y el Teatro-Circo Obdulia de la misma localidad. El teatro ocupaba la parte central de un edificio que construía este empresario en el Paseo de Alfonso XII (hoy Begoña) entre las calles Covadonga y Magdalena (hoy Casimiro Velasco). Las descripciones bibliográficas, así como los documentos gráficos que se conservan, nos remiten a un teatro cuya sala tenía 17 metros de largo y 14 de ancho en forma de herradura, y una bella fachada renacentista dando al paseo. Joaquín A. Bonet, en su libro Biografía de la Villa y Puerto de Gijón, relata cómo la salta del teatro es destruida en 1936 por una bomba de aviación que deja en pie sólo la rujía de la fachada del edificio. Entre 1939 y 1941, los arquitectos José María Mendoza y Gonzalo Cárdenas y el ingeniero de caminos Alfonso Sánchez del Río proyectan el nuevo teatro que ha llegado hasta nosotros. De las ruinas del antiguo edificio conservará la arcada central de la fachada, integrándola en su proyecto. Esta será la única referencia al antiguo teatro, ya que los promotres de la nueva construcción deseaban un local destinado a representaciones tanto teatrales como cinemátográficas, pero con claro predominio de estas últimas. En el nuevo teatro - denominado Jovellanos - aumentará el volumen de la sala, desparecerá la forma de herradura de sus anfiteatros y disminuirá la importancia de los locales de estancia y relación al elminarse el tradicional foyer - que ocupaba la crujía de fachada en las plantas altas del edificio - y ser ocupado por los graderíos de la sala. La arcada del antiguo teatro se rematará con un nuevo pórtico de columnas pareadas, sobre el que se colocará el letrero, flanqueado por dos mástiles. Las ligeras marquesiinas de hierro y vidrio que protegían las entradas del edificio primitivo, serán sustituidas por una amplia visera de hormigón, que tratará de pliar la falta de un vestíbulo de dimensiones adecuadas. |