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CORAL
POLIFÓNICA
GIJONESA ANSELMO SOLAR |
Ángel Embil Ecenarro |
Ángel Embil nacio en Zumaia (Guipúzcua), el 28 de Febrero de 1897, pero residió en Asturias, Gijón, desde los diez años de edad, localidad a donde se había trasladado con su familia y en que, con su hermano Estanislao (pianista y contrabajista) ingresa en el Colegio de la Inmaculada, de los padres jesuitas, como alumno interno. En su pueblo natal había sido alumno de Jesús Urteaga (solfeo, armonía, órgano), instrucción que continuará más tarde en la villa de Jovellanos con Ignacio Uría. En 1915 dirige el primer coro, constituido por sus propios compañeros de colegio, y cinco años después, funda el Coro el Vergel. En 1930 funda y dirige el Orfeón Gijonés, coro mixto compuesto por unas sesenta voces con el que consigue diversos premios en diferentes concursos, entre ellos el primer premio en el Certamen Nacional de Orfeones, celebrado en Oviedo en 1933. De esta agrupación gijonesa nacerán hacia 1933 el Ochote Jovellanos, que será el germen de la Polifónica Gijonesa, y el Ochote Pelayo, de las cuales asume la dirección, del mismo modo que lo hará en el Cuadro Lírico Noreñense.
Como músico orquestal, junto con su hermano (contrabajista), Anselmo Solar (oboísta), Ángel Muñiz Toca (violinista y director) y Amalio López (primer director) fundan la Orquesta Sinfónica de Asturias en la que permanece hasta 1946 en que ocupa, por oposición, el cargo de Director de la Banda de Música de Pola de Siero. En 1947 funda el primer coro, que pronto desaparece, pero insistiendo con la idea vuelve a formar otro en 1955, al tiempo que dirige otras masa corales como la de Noreña o el Orfeón de Mieres.
Fue organista de la Iglesia de la Inmaculada de Gijón y de la Parroquia de Pola de Siero, con la que colaboró toda su vida.
De su faceta de compositor, figuran en su haber más de un centenar de polifónicas "a capella" y con acompañamiento de órgano, entre las que se encuentran obras de música coral asturiana, religiosa y profana y diversas misas, así como un gran número de piezas para voz y piano.
Obtuvo el segundo premio en Gijón en el Concurso de Gifesa con la obra "No quiso una polesa". También obtuvo el primero en el Concurso de composición convocado por el Ayuntamiento de Langreo con la obra "Himno a Langreo" con letra de León Delestal.
Ángel Embil ha dejado un catálogo inmenso en el que hallamos todo tipo de fórmulas, aunque predomine la escritura para coro a cuatro voces mixtas, en que se pueden destacar títulos como "El Sella", "¡Ay niñas las de la torre!", "La Virgen de Covadonga", "Toda Asturias ye un cantar", multitud de canciones religiosas, como "Plegaria a la Virgen", "O Salutaris", "Es la Sacra Ecurastía", "Oh Madre Dolorosa", misa sobre motivos asturianos, y composiciones de variado signo, como himnos: Al Caudal Deportivo, a los Mineros de Solvay, ... y canciones: Una guitarra en la noche, Marinero de la Costa Verde, Vámonos a Cuba, ...
Sólo un escasísimo número de obras se imprimieron, únicamente un pequeño número de ellas recibió tal honor y siempre costeado por el propio autor.
Muy importantes también son sus obras de lírica popular asturiana, como: "Dime paxarín parleru", "Chalaneru", "Giraldilla y Praviana".
No todas las canciones armonizadas ni las composiciones originales que se hallan recogidas en el libro de Música Coral de Ángel Embil, tienen como transunto el folklore musical asturiano, ni sus letras son únicamente de éste, algunos títulos como "Aquel pastorcillo", "Aquel ... no era marinero", "Se me quebraron los remos" o "Bajo el cielo" son obras de diversos poetas, como Cándido Sánchez, Victoriano Rivas Andrés, Manuel Noval o José Domímguez.
Después de una dilatada vida musical D. Ángel Embil fallece en Pola de Siero el día 18 de Junio de 1980 a la edad de 83 años.
La música elemento innato a cualquier celebración tuvo en Pola de Siero un terreno sumamente fértil, no en vano en esta localidad, que con anterioridad ya había contado con la existencia de una Banda de Música, el maestro Embil encontró un pueblo dotado de una gran sensibilidad musical. El mismo había dicho en 1948, cuando era director de la Banda: "estos muchachos tienen envidiables aptitudes para la música y una afición que responde a ellas", lo que permitió sentar las bases de una Escuela de Música propia que dió lugar no sólo a la actual a la existencia de dos sociedades musicales, que hoy se enorgullecen de acoger a enseñar a potenciar el individual talento musical de cientos de jóvenes que se iniciaron en tal loable actividad a una edad muy temprana, sino con un gran potencial de directores y enseñantes que transmiten su amor a la música dentro y fuera de Siero al frente de masas corales de gran renombre.
Toda esta labor serí impensable sin el buen hacer de un hombre que de forma totalmente entragada y generosa dedicó su vida a la música.
Gracias al Maestro Embil contamos con una representación musical que bajo la bandera de Siero ha llevado el nombre de la Pola por todo el país. Ejemplo de ello es Torrevieja que en una de sus calles lleva desde hace años el nombre de la capital de este Concejo, honrosísima distinción ganada oir kis cantores polesos bajo su batuta.
En reconocimiento de su labor fue nombrado por el Ayuntamiento Hijo Adoptivo de Siero en Junio de 1980, además de poseer en Pola una calle que lleva su nombre.
Si la música enriquece la cultura de los pueblos, en Pola de Siero, varias generaciones (padres, hijos, nietos) conocieron la labor pedagógica de D. Ángel, porque, entre sus virtudes, además de un envidiable talante y una firme vocación, poseía una enorme paciencia, que le permitió poner su empeño en que esta villa entendiera este arte divino, que lo supiera amar, y que lo supiera respetar, lo que supuso una inmensa labor, no siempre fácil, desde gran músico que empeñó su vida en ello y con el que los polesos estaremos siempre en deuda.
Pola de Siero, Febrero 1997
R. VILLA GONZÁLEZ